Hay un lugar al que me voy cuando estoy triste...Me lo invente para sentirte

Y si llueve una vez más...
¿Empezar algo de nuevo?
Después de esta calma bastante larga y volver a volcarte en algo es bastante costoso y sobretodo si a lo mejor no estás preparada. Pero ¿y si estás ilusionada? ¿y si tienes ganas de disfrutar, de vivir y sobretodo de volver a enamorarte?
Pensar que puedes volver a sentir todas esas mariposas en el estómago, ese cosquilleo recorriendo cada recoveco de tu cuerpo. Una sensación de plena felicidad.
Tengo miedo, si. De volver a fallar, de no encontrar mi sitio. Pero también tengo locura por dentro, tengo esa sensación de querer vivir algo nuevo, de sentirme libre fuera de mi rutina.
Balancearme en sus pestañas, agarrarme a ellas no me vaya a caer.
Compro fuerza y tesón a quién lo guarde, ando falta de ello para este embarco.
No hay nada como ver el sol entrar por la ventana y ver un "Buenos días" en el móvil. Donde ahora estoy perdida, donde en cada calle me encuentro una nueva señal, en cada esquina, en cada acera de mi vida. Aún no veo el final....
Aquí estoy bailando yo solita bajo la luna estrellada, bajo este cielo azul oscuro, impregnado de pequeñas nubecitas enredadas entre ellas...pequeñas espirales como toboganes fugaces, como mi vida misma, así de loca, así de cambiante como los pasos de aquel rock n' roll que bailamos en esa habitación. En la habitación donde escribimos los caminos que no tendrán final...

Decir adiós fue muy duro, pero luego todo compensó.
Pero no fue así. Un día a finales de marzo todo se derrumbó. Decir adiós es algo que me costó, pero lo hice. Me dolió muchísimo. Si, fui yo la que dio el paso, pero porque lo necesitaba.
Y hoy me siento con más fuerzas que nunca para escribir sobre este asunto.
Con ésto conseguiré estar, no para siempre, pero por lo menos a largo plazo perdonada con mi corazón.
Las lágrimas de fuego ya no podían soportar más estar encerradas en mis ojos y caer siempre en soledad, cuando nadie miraba, cuando no había hombro en que apoyarse para que cayesen en la manga del acompañante.
¿Dónde estabas cuando yo te necesitaba? ¿Dónde estabas cuando todo se tornaba negro y necesitaba un abrazo o unas palabras de tranquilidad, consuelo o comprensión? ¿Dónde estabas cuando necesitaba libertad?
Mis esperanzas murieron cuando ya no había salida en esa cárcel de soledad en la que me tenías metida.
No podía aguantar más, aunque mi adicción fuera esa colonia que te echabas después de la ducha, esa atracción de tus labios carnosos...pero nada podía parar esa decisión que desde hacía muchísimo tiempo ya estaba tomada.
Ese mes y medio o dos meses solo sirvieron para esclarecer lo que ya estaba escrito, lo que ya estaba fotografiado en mi mente. Yo intentaría luchar, pero sabía que tú, aún teniendo esperanzas como tal ilusa que era en esos momentos, no ibas a seguir mi camino.
Ninguno por separado fue el culpable de ésto, sino fue esa unión que teníamos, chocaba con esas grandes diferencias que se tornaba como grandes océanos de agua salada, incapaces de cruzar a nado o incluso con un barco que fuera lo bastante fuerte como para sortear las olas de opresión en mi pecho.
La decisión llego un 31 de marzo...para ti sin previo aviso. Por mi parte hacía muchísimo tiempo que sabía que ese día llegaría. Aunque quería retrasarlo un poco más y un poco más, era ya demasiado tarde y ésto no podía esperar.
Mis lágrimas esta vez no fueron de fuego por la rabia contenida. La fragilidad que las impregnaba era testigo de mi desolación, de mi incomprensión por tu parte, de todo ese daño que llevaba escondido en mi alma aún a sabiendas que en varias ocasiones tú me regalabas preciosos momentos a tu lado.
Sabía que esa escena no sería fácil de interpretar, que habría lágrimas por ambos lados, desacuerdo por tu parte e incomprensión. No me entendías, no sabías porque tomaba esa decisión, pero yo ya la tenía decidida. Llevaba demasiado tiempo rondándome la cabeza y ya no podía seguir en ella sin ser ejecutada.
Intenté poner remedio dejando un espacio entre nuestros cuerpos, suficiente para tomar las cosas con calma, mezclar ilusiones, sueños que antaño habían sido rotos por peticiones con tono cariñoso pero que en su totalidad eran órdenes (de esas que hay que acatar si o si para no hacer daño a la otra persona)
Tú lo hacías cada vez más difícil todo con esa inseguridad que te caracterizaba y no te podía faltar la impaciencia claro está. No me puedo olvidar tampoco de la incomprensión que seguía rondando por tu cabeza, jugabas con mis sentimientos, entremezclabas pensamientos y suspiros para que volviese a caer entre esos bronceados brazos, pero no, esa chica de la que te habías enamorado en su momento, se había convertido en otra. Había cambiado, se había transformado y había abierto los ojos después de mucho tiempo dormitando en una nube de ilusión...
Un 15 de mayo todo acabó, esas fotos fueron devueltas, los besos ya no recorrían nuestros labios impregnados de sensualidad. Ahora las lágrimas recorrían mis mejillas por sufrimiento, por no haber sido capaz de llegar a la meta de arreglar las cosas entre ambos.
Te fuiste, sin mirar atrás, con las gafas de sol puestas, para que no viera como tus perlas marrones brillaban por el comienzo de una lluvia de lágrimas que pronto tornarían en un llanto mudo y en soledad...
Casi un año después he querido escribir ésto. ¿Con qué fin? os preguntaréis muchos. Con el fin de saber que ya no hay sufrimiento por mi parte, que la vida aún habiéndome dado otros tantos puntapies menos fuertes, me sonríe.
Ahora puedo decir que estoy en paz conmigo misma, con la decisión que tome, la más difícil en toda la vida que llevo. Se que fue la correcta, que este pajarillo tiene que seguir divagando por este precioso mundo, para seguir haciendo felices a las personas que más le importan, para conseguir sus metas, para abarcar esos sueños infinitos.
Y quizás algún día, no se sabe si muy lejano o no, vuelva a encontrar esa sensación de amor, de mutuo acuerdo, de felicidad...
Pero por lo pronto lo que quiero es disfrutar de mi vida, vivir el día a día. Buscar esas sonrisas que no lleven prisa, que sean de verdad, con credibilidad.
Ahora puedo decir que estoy bien.

Intentas ser feliz y no te deja...*
Te derrumbas, no sabes como reaccionar, si hacer una cosa u otra. Ni que decir si quiera...
Y pensar que creías que habías encontrado a esa persona, que aunque a veces se propasase en ciertos temas, pero luego era encantadora en cierta manera.
Levantarte un día e ilusionarte, levantarte otro y darte el golpe que no te esperabas.
De buenas a primeras tienes que aprender a ser "mala", a sentir esa sensación de "conmigo nadie juega"... en ese momento te sientes bien, pero al día siguiente descubres que no es así, que es una ilusión... que tú estás hecha polvo, sin un rumbo fijo. Dudas y más dudas. Lo que piensas ahora es "Voy a tomar de todo menos decisiones..." Y así es, estás harta de tomarlas, de que nadie decida por ti una vez, de que se tiren al río contigo.
¿En verdad a ciertas personas les importas de verdad?
La persona que necesitas, es aquella que teniendo la libertad de hacer lo que quiera te elige a ti en todo momento... Pues haber si aparece esa persona, porque de ciertas maneras, a una se le agotan las fuerzas de tanto tirar del carro, de sentir que la vacilan, de que es alguien frágil con quién poder jugar, de usar y tirar.
Y no es así, es una persona normal, con sus idas y venidas, con sus errores y virtudes, con su sonrisa... Es una persona con sentimientos y que para nada es tonta, aunque a veces lo parezca, pero la duele darse cuenta un tiempo después de que la vida le ha vuelto a engañar, que ha jugado con su corazón a ese juego que dicen que es tan maravilloso al que llaman amor (y que se debería de llamar rompecorazones)
Dame una explicación de porque siempre me pasa lo mismo, de porque intento ser feliz y no me dejas...*

Cuando algo puede haber*
Desconocidos
Hoy es noche cerrada. Es Invierno y en la calle hace un frío que se cala hasta los huesos. Yo estoy dentro, refugiada en un jersey de lana gordo y escuchando las voces de los niños que corretean por el pasillo de mi casa (tranquilo, no son mis hijos sólo mis primos pequeños).
Tengo ganas de salir, ¿sabes? Dejarme las dudas en casa y que me invites a bailar en una noche de sábado como la de hoy. Me gustaría preguntarte qué te parece el plan y si tú respuesta será afirmativa pero no consigo que des señales de vida. Tengo miedo de que tengas novia y de mil inseguridades más pero quiero correr el riesgo. Dicen que quién no arriesga, no gana y yo estoy empezando a aplicarmelo.
Me apetece acortar las distancias y arremeter contra nuestro deseo (alomejor la única que te desea aquí soy yo, quién sabe). Dejarnos de frases, palabras sueltas y civismo y lanzarnos al vacío. Juntos, separados, como tu quieras. Me muero por conocerte, ¡Mierda! Cuanto te escribí por primera vez no esperaba que me pasara algo de esto. Pero es así, no puedo evitarlo y mira que lo he intentado. Ya no quiero luchar, no quiero oponerme, quiero dejar de jugar al perro y al gato y jugar a cosas de mayores (por favor, no pienses mal, las noches a veces me traicionan).
Tus palabras llenan mis amaneceres y me deleito imaginando como serás, qué hará de tu vida algo tan interesante y quién eres en realidad. Juego a imaginar cuál es tu música favorita, qué haces en tu tiempo libre y con qué sueñas cuando acabes la carrera.
Sigue siendo noche cerrada. Los niños me están llamando, quieren que juegue con ellos. Tengo que dejarte, tengo que marcharme. Volveré a escribirte, lo prometo. Algún día cuando vuelva a tener tiempo. Algún día más de Invierno.

Y tú....y tú... y solamente tú

Parte de los dos...
Sin pensar en lo que el mañana nos deparará, solo lo que nosotros podamos hacer se hará, lo que nosotros podamos pensar se pensará, lo que nosotros podamos amar se amará.
No te acostumbres a olvidarme. No te acostumbres a dejar de pensar en mí. No te acostumbres a dejarme en un rinconcito de tu olvido. No te acostumbres....
Porque te siento a cada instante. Porque rememoro tu imagen cada vez que parpadeo. Porque te idealizo al mismo tiempo que caigo en la tentación de sucumbir a tu encanto. Porque añoro cada segundo que pasa sabiendo que estoy más cerca de verte, de conocerte, de saber de ti.
¿Sabes que no me podré acostumbrar a no leer tus correos cada mañana? ¿Sabes que necesito de ésto para seguir cada día y sonreír a la vida?

Eres mi droga...
Eres peor que una droga pura y dura, eres tan adictivo, tan tentativo y tan atrayente que no se me ocurren más adjetivos para definir tu manera de seducirme.
En un par de largas conversaciones nos hemos reído, nos hemos sincerado y aún así me estoy enamorando de ti.
No puedo dejar de pensar en ti sin estar conectada, no puedo dejar de pensar en ti aún cuando hablo contigo.
No se si me podré resistir a no mandarte un correo, de aquellos que nos mandábamos cuando nos conocimos por la red. Porque tú y solo tú me atraes.
Eres como un imán, no parecemos polos opuestos pero aún así nos atraemos. Tanto nos parecemos, tanto que aún así no nos aburrimos hablando.
Horas y horas escribiendo a una pantalla de ordenador, pero es como si te tuviese delante, como si siempre te hubiese tenido a mi lado. Tantas ganas de cogerte la mano, de tocarte cada centímetro de tu cara, de sentir esos acelerados latidos de tu corazón que se acompasan con el temblor de mis piernas.
No se si ésto llegará a algo, pero quiero disfrutarlo por cada centímetro de mi piel, sentir esas mariposas en el estómago que aún no han llegado pero siento que pueden llegar o llegarán en poco tiempo. Ya me tienes casi atrapada, casi rendida a tus pies, no te veo pero se que estás ahí, te siento, como si estuvieses sentado a mi lado, escribiéndome aunque estés al otro lado de la pantalla, a cientos de kilómetros de carretera que nos separa.
No me imagino estos días sin ti en mi realidad virtual, quiero que se convierta en realidad de verdad, en mi mundo real y en el tuyo también.
"No puedo dejar de escribirte, no puedo dejarte de hablar, no puedo..."

Recuerdos no borrados
Solo veo un tunel, negro, toco las paredes, están frías como mi piel, como mi corazón, hecho pedazos después de un gran terremoto al que previamente había azotado una tormenta de hielo.
Siento que las piernas me flojean, como si estuvieran hechas de gelatina de fresa, mi favorita y a la que tú me viciaste.
En mi interior no hay nada más que sufrimiento, tristeza, miedo. Miedo por no volver a tenerte, porque ya no te volveré a tener.
Te fuiste y no volverás, hay una soledad en mí, que me ahoga, que me estrangula y no me deja respirar.
Ese día en el que me dieron la noticia de tu adiós, se me partió el corazón y no volvió a funcionar. Mi cuerpo yace inerte en esta vida de sufrimiento para mí, en la que si tú no estás yo tampoco puedo estar.
Si tú no vuelves, mi corazón no se arreglará, no funcionará y no vivirá ninguna vida más.
Hoy me he despertado como todas las mañanas desde que te fuiste, con tu olor en la almohada, con tu fragancia en mi ropa cuando me empujabas contra ti cada vez que me dabas un abrazo. Tu presencia en las sábanas cada vez que me hacías el amor, tu reflejo en el espejo cada vez que me mirabas cuando me arreglaba para ti. Todo ello me destroza por dentro, recuerdos no borrados y que nunca se borrarán, porque no te podré olvidar jamás.
Me dejaste sin decirme adiós, me abandonaste sin dejarme un abrazo, te fuiste y no te despediste. Y aquí , yo ahora, sola en el desierto de mi cama, abrazando a la almohada que me hace compañía todas las noches como si te estuviera abrazando a ti.
Oigo que me hablas pero solo es la televisión. Esta casa es demasiado grande para mí, desde que tú te fuiste está vacía, no hay alegría, no hay vida...

Déjalo libre...

El viento...

Aún lejos..pero tan cerca.
Por ti has conseguido que me encierre en mi misma...
Por ti he demostrado ser fuerte y débil a la vez...
Por ti he intentando levantarme cada día de mi vida...
Por ti he sucumbido a mi paciencia...
Por ti he reido y llorado a la vez...
Por ti he soñado...
Por ti lo he dado todo!
Vuelve pequeño, que vuelva el pajarillo cuan anhelo constantemente, el que me saca sonrisas en los momentos mas duros, el que me respeta como mujer que soy, el que me dice guapa aún habiendomelo repetido millones de veces anteriormente, el que me ayuda aunque yo no se lo pida, el que es un caballero de los pocos que quedan...
Tú, que ahora en mi vida lejos estás pero en unos días volverás, tu ausencia mi pecho lo sufre, grandes palpitaciones, grandes dolores, grandes remordimientos. Una necesidad inmensa de pasar mis brazos por tu espalda y recorrer cada palmo de tu piel, de arriba a abajo, de tu boca a tus pies, de tus suspiros a mis caricias, de todo tu ser.
Buen martes gentecilla!! :)

Una parte de mi es tuya, este sentimiento.


No me dejen bajar de este tren...
...porque todavía no es mi hora. Es la hora de estar contigo, de estar los dos juntos, de no separarnos todavía.
Estamos en el punto de inflexión, de seguir conociendonos, de enseñarte mi bonita sonrisa, de las caricias con tus manos, de tus susurros en mi oreja.
Quiero seguir repitiendome tus palabras en mi mente.
Quiero volver a retener en mi los momentos mágicos a la luz de la luna,oír el sonido de la lluvia cuando estamos en tu coche hablando de cualquier cosa,mirar tu cara cuando digo cualquier tontería.
Perderme en tu mirada cuando me sonries, en tu pecho cuando me acunas, en tus manos cuando me abrazas, en tu espalda cuando me apoyo en ti..
No detengan el tren porque mi parada aún no ha llegado, todavía nos quedan revivir todos estos momentos.
- ¿Todavía me quieres?
- Claro que si, nunca podré dejar de quererte aunque no quiera.
- ¿Me esperarás aunque me tenga que bajar de este tren?
- Siempre te estaré esperando, vendrán mejores momentos, ahora toca disfrutar de éstos.
- Sí, es verdad, vamos a disfrutarlos al máximo y ya me contarás si luego me quieres.
- Te contaré que te quiero, que ahora te quiero, que luego te querré, mañana, pasado y si quieres me lo preguntas el año que viene, pero nunca dejaré de querer a esos ojos verdes azulados.
- Gracias.
- No hay de que, tu me haces feliz, yo te quiero.
Que paseis feliz noche de jueves y viernes gentecilla!^^

¡Ahora!


Amores que regresan, amores que vuelven.
Vuelve después de unos días con su familia, de unos días sin tenerle aquí para abrazarle, sentirle junto a mi, que me mime, que me diga lo mucho que me quiere.
Pero ahora, dentro de solamente 90 minutos, volveré a verle, volveré a ver al ángel que me robó el corazón, a la brisa fresca de cada una de mis mañanas, a todo mi ser...
Tan fuerte he sido estos 4 días?
Tanto he resistido a no llorar por no poder hablar con él todo el día?
No quiero engañar a nadie... ÉL y solo él me ha robado mi inocencia, él es el objeto de mis deseos, por el que yo SUSPIRO, por el que yo MUERO...le he echado tanto de menos que solo pensaba en él,

Todo lo que escribo aQuí.
-
►
2015
(27)
- ► septiembre (1)
-
►
2014
(51)
- ► septiembre (3)
-
►
2013
(79)
- ► septiembre (2)
-
►
2011
(57)
- ► septiembre (4)
