Dejar que todo siga su camino...

20 de noviembre de 2012
En la soledad de la clase, media hora antes de empezarla estoy sentada sin más compañía que mi agenda, un corazón a medio construir de nuevo y mil y una historias que contar. 
Me hubiera gustado escribir dentro de este corazón en ese momento, entre sus desordenadas páginas. Pero en cambio escribí en mi cabeza, entre mis recovecos. No pude nada más que escribir lo que en ese momento sentía, una pesadez inmensa, pero a la vez un alivio neutral. 
No había sentido esa paz interior hasta ese momento, simplemente me dejé llevar por ese silencio sepulcral que impregnaba en la sala. 
Mi mirada se perdía entre la inmensidad de las sillas aún sin desplegar por el alumnado, una y otra vez se repetía la historia en mi cabeza, iba y venía, una vez más. Sabía que tenía que hacerlo, que tenía que tomar esa decisión aunque fuese la que más me doliese después de tantas batallas. Esas batallas que arrancaron más pedazos de tristeza y desilusión que sonrisas. 
Y aunque llueva, nieve o venga lo que tenga que venir, yo seguiré aquí, de pie, enfrentándome a todo, a las idas y venidas, a las olas de más de 7 metros, al viento que intente arrancarme esas lágrimas desordenadas que por más que quieren yo no las dejo salir. Porque es hora de regresar al camino de la vida, de volver a vivir la vida. Es sentir el sentimiento de todo lo bueno que te rodea. Y allí, sentada frente a mi carpeta verde yo sentía que aunque parte de mi vida aún siguiera echa escombros, había otra parte que estaba creciendo más y más, vistiéndose cada vez más bonita, con sus mejores galas. 
Cuando todas las hojas del otoño en mi corazón hayan caído, sabre que otros árboles crecerán en mi. Nuevas etapas de mi vida estarán por venir y las compartiré con quién tenga que hacerlo. Las compartiré con los que han estado ahí siempre, con los que han valido la pena discutir un día y sonreír mil.  
Lo que realmente importa ahora mismo es que estoy aquí, que no me he ido y que nadie me echará. Lo que realmente importaba en ese momento era que yo volvía a abrir mis alas para volar tan alto como lo he hecho siempre. 
Nuestras acciones son las que ponen las cosas en movimiento... Y tenemos que vivir con eso. 
Tenemos que sentirnos ligeros, vivir el día a día. Un día amanecer y dejar que todo fluya, sin tener que forzar nada. 
Es ahora o nunca. 

5 comentarios:

  1. Perfecto texto como siempre! esa es la actitud, ahora o nunca. The time of your life. La aventura no ha hecho más que comenzar! Agárrate que nos vaaaamooooosssss =D

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  2. Muy bonito, Geli. Cuando estamos tristes, es cuando mejor escribimos. Me han gustado algunas frases que has puesto. Muy bueno :)

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  3. Muy bonito, y gracias por todo. 19.

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  4. Claro que sí: hay que seguir luchando con uñas y dientes. A veces sucede que algo nos apena tanto, que olvidamos pensar en positivo y ver cuántas cosas nos ofrece el mundo. Mucho ánimo peque!!!
    Y ole tú por escribir tan bonito =)

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