La vez que me dijiste "Me encantas..." (II)

2 de noviembre de 2011
Cuando me fui acercando entre vi en su mirada algo de preocupación y tristeza. Llegué hasta nuestros habituales asientos donde él estaba esperándome con su mejor sonrisa, como siempre hacía. Esas preocupaciones que antes había intuido se habían desvanecido en el aire como motitas de polvo diminutas.

- ¡Hola chico moreno!-. 
-¡Hola chica risueña! ¿Qué tal ha ido la tarde en tu querida y amargada universidad? jajaja-. 
-No ha estado mal, pero estoy demasiado agotada, este año se están pasando conmigo...¡Y yo no puedo con todo! Me agobio demasiado...-.
- Anda ven y echa la cabeza encima de mi hombro. Cierra los ojos y no pienses en nada por unos instantes. Que así te relajarás-.

Me cogió la cara entre sus manos y apoyó mi cabeza sobre su hombro izquierdo, mientras yo estupefacta me dejaba llevar sin más. 

-Espera, que me estoy clavando tu brazo en la espalda jajaja-.

Y como si tuviésemos toda la confianza del mundo, paso su brazo por mis hombros y me arrecosté sobre hombro, aunque había a veces que me apoyaba sobre su pecho. 

- Así te encuentras mejor ¿verdad pequeña?-.
- Gracias. Gracias por ser tan cariñoso y comprensible conmigo, casi sin conocernos-.
- Nos conocemos Nai, solo hay que seguir cada paso que damos en la vida-.
- Que filosófico que estás hoy ¿no?-.
- Jajaja, será porque tú me haces serlo pequeña-.

Me encantaba cuando me llamaba pequeña, porque para mí significaba que era "su pequeña". 

Y así, apoyada en él, con su brazo sobre mis hombros, mi cabeza sobre su pecho y una conversación muy graciosa se nos pasó el trayecto de esa hora y media que tardábamos en llegar a casa. 

Tan distraídos ibamos que cuando nos quisimos dar cuenta nos habíamos pasado nuestra parado y nos bajamos dos paradas más adelante. 

- ¡Ha sido tu culpa pequeña! Me has hipnotizado tanto con tus historias universitarias que no me he dado cuenta de mirar por la ventana-. Sabía que me lo decía en broma, gracias a esa pícara sonrisa que le salía de  esos perfectos labios.
- Jajaja ¡habló el filósofo!-.
- ¿Qué graciosa estás hoy no?-.
- Si, tu compañía me alegra. Ya lo sabes...-.
- Venga, andemos que sino no valdrá la pena llegar a casa para dormir-.

Y empezamos a caminar hacía donde habíamos venido para llegar a casa. Para mi si que valdría la pena no llegar a casa para dormir si me pasase toda la noche a su lado, aunque fuese solo dando un paseo. 

Al poco de estar caminando, nos metimos por un parque para atajar el camino, ya que con el invierno las temperaturas habían bajado mucho y aunque a ninguno nos desagradaba el frío, pero ya empezaba a refrescar más de la cuenta. 

Me encantaba ese parque, era tan bonito de noche, con sus faroles en forma de figuras, sus fuentes de colores, los senderos llenos de árboles que tiraban sus hojas marrones como una lluvia. 


Continuará...

2 comentarios:

  1. Me encantaa !! Estoy esperando el siguiente ''capitulo''

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  2. La historia me recuerda mucho a mi novio jaja porque me llama pequeña y es el que hace que me olvide de las cosas de la universidad y del agobio que producen.. Es como mi ratito de descanso como le pasa a Nai con este chico :)

    El único problemilla que encuentro es que te tienes que fijar al escribir jeje que hay palabras que has debido cambiar y se quedaron ahí puestas :) disculpa esta pequeña crítica, pero es que es deformación profesional jaja
    De todas formas me encanta la historia :)
    Espero el próximo!

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